Hundida en la profundidad de
todas las épocas y recorriendo toda la amplitud terrenal, la inquietud renace,
una y otra vez, como una de las emociones incontroladas con la que el ser humano
debe de convivir. Esta inquietud desorbita el raciocinio de aquellos que
deciden indagar en lo oculto, lo desconocido, lo siniestro o lo misterioso...
